March 7th, 2010 per Ricard Espelt | Categoria de l'entrada: Administración / Política | No hi ha comentaris »
Estamos ante un momento histórico importante. La crisis significa cambio, y el cambio debería significar mejora. Los procesos políticos tienen que cambiar y nuestra responsabilidad como ciudadanos que formamos parte de una comunidad, también debe hacerlo.
El sistema de representación actual, donde excepto la representación local-municipal queda más evidente, no ayuda. Esta premisa será complicada de cambiar. Basta echar un vistazo a como se empiezan a seleccionar los candidatos en las listas electorales y lo podremos observar. La meritocracia en torno a la acción de gobierno es secundario, y se favorece una proximidad con el aparato del partido. Esto, déjenme aclarar, es transversal – hasta ahora-a todos los partidos. Creo que la habilidad del partido para cambiar su proceso de elección de los candidatos le aproximará mucho a sus representados. Y por lo tanto, si lo hace bien, conseguirá más votos.
La ciudadanía tiene un papel fundamental. Su capacidad de organizarse y hacer presión a la jerarquía de gobierno es mucho mayor que la propia sociedad imagina. El poder de la ciudadanía unida por una meta concreta, no puede rebatida fácilmente por ningún gobierno. Y tenemos numerosos ejemplos aquí y en todo el mundo. Los grandes medios de comunicación también ven, poco a poco, la necesidad de escuchar la acción social. Y por tanto, dan voz y amplifican estas acciones.
El ciudadano tiene una responsabilidad fundamental en este proceso. Su capacidad de organizarse, llegar a consensos entre ellos para incrementar su fuerza de acción, la flexibilidad sumar y no restar, etc. son elementos fundamentales para que esto sea real. La capacidad de involucrarse comienza con las pequeñas cosas, en la decisión más próxima. Dejadme destacar dos ejemplos, exteriores como siempre (nombraré réplicas estatales), que ilustran esta acción:
FixMyStreet, donde los propios ciudadanos envían y denuncian carencias, acciones in-cívicas, … a través de imágenes que suben a la web, muchas veces subidas desde dispositivos móviles que permiten una acción de responsabilidad ciudadana inmediata.
Co-create London, donde los ciudadanos pueden aportar ideas, votarlas, amplificar, por lo tanto dar valor a determinadas acciones que luego se pueden trasladar a nivel de gobierno y por tanto de decisión.
Conozco dos réplicas a nivel estatal: Arregla mi calle, con una acción ciudadana muy baja, hasta ahora, y los proyectos Colabora, que por su proximidad en la acción (núcleos concretos, capitales vascas) hacen más real su fuerza de influencia.
Esta responsabilidad ciudadana, tiene dos premisas: una mirar por el bien común y por tanto denunciar lo que crees que no está bien hecho más allá de tus intereses particulares, y segunda, matizar los intereses personales para favorecer la comunidad.
Frases como “bien, esto no es problema mío”, “mientras yo vaya bien, ya lo harán …”,” yo ya tengo solución ello, por lo tanto … “deberían quedar en segundo plano de nuestra responsabilidad como ciudadanos de cualquiera de las comunidades que formamos parte: municipal, provincial, autónoma, estatal, continental e, incluso, mundial.